OBISPO IGNACIO HORSTMAN
TERCER OBISPO DE LA DIOCESIS DE CLEVELAND
Ignacio
Frederick Horstmann nació el 16 de diciembre de 1840 en Filadelfia,
Pennsylvania, Estados Unidos.
Entró al Seminario Diocesano de San Carlos en Filadelfia, y en 1860
fue enviado por el Obispo Wood, al American College en Roma, donde
fue ordenado Sacerdote el 10 de junio de 1865. Al año siguiente,
recibió el Grado de Doctor de la Divinidad. Regresó a la
Arquidiócesis de Filadelfia, como profesor en el Seminario de San
Carlos Borromeo por once años. Después fue nombrado Rector de la
Iglesia de Santa María en la misma ciudad. En 1885 fue nombrado
Canciller de la Arquidiócesis de Filadelfia. Finalmente, fue
ordenado Obispo de Cleveland en la Catedral de San Juan, el 25 de
febrero de 1892. Sus estudios en Italia hicieron que estuviera en
contacto con estudiantes de todo el mundo, y tuviera una perspectiva
diferente. El aprendió en Roma, que a su regreso a América, tenía
que tratar a las culturas de las diferentes nacionalidades con
respeto, sin tratar de forzarlas a unirse. El hizo extraordinarios
esfuerzos para atender a los innumerables grupos de inmigrantes.
Murió el 13 de mayo de 1908 de una enfermedad del corazón.
21 de Julio del 2006
Mensaje Público
“Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”
“Te estoy enviando de vuelta a este Obispo (anterior Obispo de Cleveland
hace 100 años —Ignacio Horstmann) ya que jugaste un papel esencial para que
saliera del Purgatorio. Él tendrá mucho que decirte sobre la
naturaleza misma del Purgatorio. Antes de que aquellos que lean
o escuchen este mensaje te bombardeen con preguntas sobre parientes y amigos
fallecidos, déjame decir que es el Cielo quien escoge cuáles pobres almas te
visitan y qué conocimiento te imparten.”
El Obispo llega. Dice: “Alabado sea Jesús.”
“Jesús me ha permitido regresar contigo para ayudar al público en general a
entender más sobre el Purgatorio. El Purgatorio es una gracia
purificadora. Es como la Llama del Corazón de nuestra Madre, el Amor
Santo. Aunque es doloroso, purifica el alma de todo lo que la retiene
para alcanzar un amor más puro. Estos son todos los pecados veniales.
O quizá, como en algunos casos, el alma ha llevado una vida seriamente
pecaminosa, pero en el último momento se arrepiente y volviendo hacia la
misericordia de Dios, es salvada. No obstante, todo lo que ha hecho
necesita ser expiado. Así que el Purgatorio sosiega el Corazón del
Amor Divino por todas las heridas que le causan en este mundo.”
“Aun aquel que trata sinceramente de llevar una vida recta puede tener
actitudes que necesita expiar. Quizá juzga a los demás o no perdona.
Puede ser que adopte una actitud negativa que no corresponda a la gracia de
Dios. Puede ser que tenga cólera profundamente arraigada, lo que hace
que culpe a los demás por sus propias faltas. Lo que estoy diciendo es
que ningún alma debería considerarse exenta de trabajar para superar
sus propios defectos. Si no trabajas en ellos aquí, tendrás que
hacerlo en el Purgatorio. Así que todos deberían mirar dentro de sus
corazones y pedir la gracia de ver sus faltas como Dios las ve. Esto
es humildad.”
“Sólo Dios puede disculpar tus faltas. Aprende a reconocer las
mentiras de Satanás, y no caigas víctima de ellas. Siempre se te dará
la gracia que necesites para mejorar.”
22 de Julio del 2006
Mensaje Público
“Soy yo, Ignacio (Ignacio Horstmann, anterior Obispo de Cleveland).
“Alabado sea Jesús.”
“Vengo una vez más para ofrecer enseñanzas sobre el Purgatorio. En el
momento del juicio, el corazón es juzgado de acuerdo a su semejanza al
Corazón de Jesús, el cual es perfecto Amor y Misericordia. Cualquier
cosa que esté en ese momento en el corazón que obstruya el amor y la
misericordia debe ser purgado para que el amor y la misericordia sean
llevados a la perfección. El alma es entonces digna de compartir el
Cielo con su Salvador. Aquí una vez más no hablo de pecados serios,
sino es más cuestión de actitudes.”
“El resentimiento es la actitud principal que retiene al alma en su progreso
espiritual en esta vida, y es lo que la detiene en el Purgatorio en la
próxima. El Corazón de Jesús es perdón; por lo tanto, el alma necesita
esforzarse para perdonar siempre. El buscar culpables es un síntoma de
falta de perdón. La psicología moderna fomenta esto animando a los
niños a culpar a sus padres por todas sus faltas o a los cónyuges por sus
fallas. Se requiere de grandes pasos en la humildad, lo cual es la
verdad misma, para superar este patrón de pensamiento en esta vida.
Pero el corazón humano, para posesionarse del Corazón del Amor Divino, debe
estar revestido de perdón. Sólo de esta manera el alma puede evitar
largas horas —incluso años— en el Purgatorio.”
“Volveré.”
25 de Julio del 2006
Mensaje Público
El Obispo* llega. Dice: “Alabado sea Jesús.”
“Aquí está el camino para evitar una larga estancia en el Purgatorio.
Agrada siempre a Dios y a tu prójimo antes que a ti mismo. El alma que
se vuelve egocéntrica, es decir, que siempre considera el costo para sí
misma en cada situación, arriesga el tener que pasar mucho más tiempo siendo
purificada por las llamas de amor en el Purgatorio debido a sus actitudes
egoístas.”
“Por lo tanto, no seas egoísta en el uso de tu tiempo, dinero o de cualquier
don espiritual que Dios te ha dado. Ten la disposición para deshacerte
de cualquier bien material que no sea una necesidad. Sé una guía en
Amor Santo para aquellos que Dios te ha encargado. Con humildad,
muestra gratitud cuando otros te hagan un favor o te feliciten.”
“Estas cosas que hoy te digo son el cumplimiento del Mensaje de Amor Santo a
través de la verdad y la humildad. Recuerda que la ira y la
impaciencia, los celos y la avaricia, son siempre signos de que estás
enfocándote demasiado en ti misma. Estas cosas deberían ser para ti
una señal para reenfocarte en Dios y en los demás.”
“Ora pidiendo a las pobres almas que te ayuden con esto.”
*Obispo Ignacio Hortsmann, anterior Obispo de Cleveland, Diócesis de
Ohio.
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