
La Santa Sede decreta Día de la
Divina Misericordia
La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los
Sacramentos publicó el 23 de mayo del 2000 un decreto en el que se
establece, por indicación de Juan Pablo II, la fiesta de la
Divina Misericordia, que tendrá lugar el segundo
domingo de Pascua.
La denominación oficial de este día litúrgico será «segundo domingo
de Pascua o de la Divina Misericordia».
Ya el Papa lo había anunciado durante la canonización de
Sor
Faustina Kowalska, el 30 de abril: «En todo el mundo, el
segundo domingo de Pascua recibirá el nombre de domingo de la Divina
Misericordia. Una invitación perenne para el mundo cristiano a
afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades
y las pruebas que esperan al genero humano en los años venideros».
"La humanidad no conseguirá la paz hasta que no se dirija con confianza a Mi misericordia" (Diario, 300)
Santa Faustina, que es conocida como la mensajera de la Divina Misericordia, recibió revelaciones místicas en las que Jesús le mostró su corazón, fuente de misericordia y le expresó su deseo de que se estableciera esta fiesta. El Papa dedicó una de sus encíclicas a la Divina Misericordia («Dives in misericordia»).
SANTA MARIA FAUSTINA
APOSTOL DE LA DIVINA MISERICORDIA
5 de octubre
Elena
Kowalska nació el 25 de agosto de 1905 en Głogowiec (actualmente la
provincia de Konin), Polonia.
Desde los 7 años sintió el llamado del Señor. A los 18 tuvo una
visión de Jesús Sufriente, y una voz interna le dijo: “Ve
inmediatamente a Varsovia, allí entrarás en un convento”. Así lo
hizo, y entró a la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios
de la Misericordia, tomó el nombre de María Faustina. Trabajó en
distintas casas de la Congregación, cumpliendo los deberes de
cocinera, jardinera y portera. Fue colmada de abundantes gracias
extraordinarias, revelaciones, visiones, estigmas ocultos, la
participación en la Pasión del Señor, bilocación, lectura de
conciencias, profecía y desposorios místicos.
El Señor Jesús la escogió como secretaria y apóstol de Su
Misericordia. Jesús dijo a Sor Faustina: "Deseo que Mi misericordia
sea venerada; le doy a la humanidad la última tabla de salvación, es
decir, el refugio en Mi misericordia" (Diario, 998). "(...) Es una
señal de los últimos tiempos, después de ella vendrá el día de la
justicia. Todavía queda tiempo, que recurran, pues, a la
Fuente de Mi misericordia, se beneficien de la Sangre y del Agua que
brotó para ellos" (Diario, 848).
Le
encargó proclamar al mundo la Verdad revelada en las Sagradas
Escrituras sobre el Amor Misericordioso de Dios. Le dio varias
devociones con grandes promesas bajo la condición de confiar en Dios
y practicar el amor activo hacia el prójimo. Inspirar un movimiento
apostólico de la Divina Misericordia para proclamar y alcanzar la
Misericordia de Dios para el mundo. Le pidió que pintara Su Imagen
como Lo veía: Jesús con dos haces de luz saliendo de su
costado uno rojo y otro blanco que representan “la sangre y el agua”
que brotó del Corazón de Jesús como una fuente de Amor y
Misericordia para el mundo entero, con un letrero abajo “Jesús, en
Ti confío”
Murió en Cracovia el 5 de octubre de 1938, con apenas 33 años. Fue
canonizada el 30 de abril del 2000 por el Papa Juan Pablo II. Este
día SS declaró el segundo domingo de Pascua como el “Domingo de la
Misericordia Divina” en toda la Iglesia. El 29 de junio del 2002 el
mismo Papa estableció que el “Domingo de la Misericordia Divina” se
enriqueciera con la Indulgencia Plenaria.
NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA
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Jesús le pidió a Sor Faustina que esta fiesta de la Divina
Misericordia fuera precedida por una novena a la Divina Misericordia
que se comienza el Viernes Santo.
“Deseo que durante esos nueve días traigas almas a la fuente de Mi misericordia, que de allí podrán tomar fuerza y consuelo y cualquier gracia que necesiten en las adversidades de la vida, especialmente en la hora de la muerte.” (Diario, 1209)
“...Cada día le rogarás a mi Padre, en la fortaleza de mi Pasión,
por las gracias para estas almas.”
Almas por las cuales se reza cada día esta Novena:
Día 1: por toda la humanidad, especialmente
los pecadores.
Día 2: por los sacerdotes y religiosos.
Día 3: por todos los devotos y creyentes.
Día 4: por aquellos que no creen en Dios y
los que aun no conocen a Jesús.
Día 5: por aquellos que se han apartado de
la Iglesia.
Día 6: por los mansos y humildes y por los
niños.
Día 7: por aquellos que especialmente
veneran y glorifican Su misericordia.
Día 8: por las almas del purgatorio.
Día 9: por aquellos que se han vuelto
tibios e indiferentes.
Esta Devoción de la Novena y la coronilla de la Divina Misericordia,
debe de convertirse en nuestra oración diaria, de esta manera
rezamos por nuestros hermanos y hermanas y ofrecemos el Precioso
Cuerpo y la Sangre de Cristo por sus necesidades y las nuestras.
Primer Día
“Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los
pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi Misericordia. De esta forma,
me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la perdida de las
almas.
Jesús Misericordiosísimo, cuya naturaleza es la de tener compasión
de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la
confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la
morada de tu compasivísimo corazón y nunca nos dejes escapar de él.
Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu
Santo.
Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y
especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el
compasivísimo Corazón de Jesús y por su dolorosa pasión muéstranos
tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia
por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Segundo Día
“Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y
sumérgelos en Mi Misericordia insondable. Fueron ellas las que me
dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas,
como a través de canales, Mi Misericordia fluye hacia la humanidad.”
Jesús Misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu
gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia,
de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de
Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a
las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos;
otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu
Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz
para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una
sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin limite, por los
siglos de los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Tercer Día
“Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el
mar de Mi Misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía
crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.”
Jesús Misericordiosísimo que desde el tesoro de tu misericordia les
concedes a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la
morada de tu compasivísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de el.
Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu corazón
arde por el Padre Celestial.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia
de tu hijo y por su dolorosa pasión concédeles tu bendición y
rodéales con tu protección constante para que no pierdan el amor y
el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles
y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de
los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Cuarto Día
“Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios, y a aquellos que
todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga
pasión y su futuro celo consoló mi corazón. Sumérgelos en el mar de
Mi Misericordia.”
Jesús compasivísimo, que eres la luz del mundo entero. Acoge
en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que
no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los
rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas unidas a
nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes
salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de aquellos que no
creen en Ti y de los que todavía no te conocen, pero que están
encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la
luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es
amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu
misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Quinto Día
“Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en
el mar de mi misericordia. Durante mi amarga pasión, desgarraron mi
cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la
Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi pasión.”
Jesús Misericordiosísimo que eres la bondad misma, Tu no niegas la
luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu compasivísimo
corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu
luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada
de tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen
la generosidad de tu misericordia.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos
separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus
bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir
obstinadamente en sus errores. No mires sus errores sino el amor de
tu Hijo y su amarga pasión que sufrió por ellos, ya que también
ellos están encerrados en el compasivísimo Corazón de Jesús. Haz que
también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los
siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Sexto Día
“Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños
pequeños y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas son las almas
semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga
agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis
altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracia. Solamente
el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza
a las almas humildes.”
Jesús Misericordiosísimo, tú mismo has dicho: Aprended de mí que soy
manso y humilde de Corazón. Acoge en la morada de tu compasivísimo
Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños
pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las
preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el
trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas
tienen una morada permanente en tu compasivísimo corazón y cantan
sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas mansas y humildes y
a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el
compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a
tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono.
Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que
tienes por estas almas y por el gozo que te proporcionan, bendice al
mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de
tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Séptimo Día
“Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi Misericordia de
modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las
que más lamentaron mi pasión y penetraron más profundamente en mi
espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo.
Estas almas resplandecerán con un resplandor especial en la vida
futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de
modo especial a cada una en la hora de la muerte.”
Jesús Misericordiosísimo, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la
morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y
ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas
almas son fuertes con el poder de Dios mismo, en medio de toda clase
de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu
misericordia y unidas a Ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la
humanidad. Estas almas no serán juzgadas severamente sino que tu
Misericordia las envolverá en la hora de la muerte.
Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que
glorifican y veneran a tu mayor atributo, es decir, tu Misericordia
insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Estas almas son un evangelio viviente, sus manos están llenas
de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan
a Ti, Oh Altísimo, un cántico de misericordia. Te suplico, oh Dios,
muéstrales la misericordia según la esperanza y la confianza que han
puesto en Ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús, quien les
dijo: “…a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, Yo
mismo las defenderé como mi Gloria durante sus vidas y especialmente
en la hora de la muerte.”
Coronilla a la Divina Misericordia.
Octavo Día
“Hoy, tráeme a las almas que están en la cárcel del purgatorio y
sumérgelas en el abismo de Mi Misericordia. Que los torrentes de mi
sangre refresquen el ardor del purgatorio. Todas estas almas son muy
amadas por mi. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi
Justicia. Está en tu poder llevarles alivio. Haz uso de todas las
indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh,
si conocieras los tormentos que ellas sufren, ofrecerías
continuamente por ellas las limosnas del espíritu y salvarías las
deudas que tienen con mi justicia.”
Jesús Misericordiosísimo, Tu mismo has dicho que deseas la
misericordia, he aquí, yo que llevo a la morada de tu compasivísimo
Corazón a las almas del purgatorio, almas que te son muy queridas,
pero que deben pagar su culpa adeudada a tu justicia. Que los
torrentes de sangre y agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el
fuego del purgatorio para que también allí sea glorificado el poder
de tu misericordia.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el
purgatorio y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de
Jesús. Te suplico por la dolorosa pasión de Jesús, tu Hijo, y por
toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada,
muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo
escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu
amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no
tienen limites. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
Noveno Día
“Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de Mi
Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi
Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más
intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas
dije: Padre, aleja de mí este cáliz, si es tu voluntad.
Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a Mi
Misericordia.”
Jesús Misericordiosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a
las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas
almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran
repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh, Jesús
compasivísimo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y
atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo,
porque Tú lo puedes todo.
Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin
embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre
de la Misericordia, te suplico por la amarga pasión de tu Hijo y por
su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas
glorifiquen el abismo de tu Misericordia. Amén.
Coronilla a la Divina Misericordia.
La Coronilla
de la Divina Misericordia
1. Comenzar con un Padrenuestro, un Avemaría, y un Credo.
2. Al comenzar cada decena (cuentas grandes del Padrenuestro) decir:
"Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la
Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el
perdón de nuestros pecados y los del mundo entero."
3. En las cuentas pequeñas del Avemaría decir:
"Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo
entero."
4. Al finalizar las cinco decenas de la coronilla se repite
tres veces:
"Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y
del mundo entero."
Oraciones
"Expiraste, Jesús, pero la fuente de vida brotó inmensamente para
las almas, y el océano de Misericordia se abrió por todo el mundo.
Oh fuente de Vida, Oh Misericordia Infinita, abarca el mundo entero
y derrámate sobre nosotros."
"Oh Sangre y Agua, que brotaste del Corazón de Jesús como una Fuente
de Misericordia para nosotros, en Vos confío."
La Fiesta de la Divina Misericordia tiene como fin principal
hacer llegar a los corazones de cada persona el siguiente mensaje:
Dios es Misericordioso y nos ama a todos ... "y cuanto más
grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi
misericordia" (Diario, 723).
En este mensaje, que Nuestro Señor nos ha hecho llegar por medio de
Santa Faustina, se nos
pide que tengamos plena confianza en la Misericordia de Dios, y que
seamos siempre misericordiosos con el prójimo a través de nuestras
palabras, acciones y oraciones... "porque la fe sin obras, por
fuerte que sea, es inútil" (Diario, 742).
Con el fin de celebrar apropiadamente esta festividad, se recomienda
rezar la Coronilla y la Novena a la
Divina Misericordia; confesarse -para la cual es
indispensable realizar primero un buen examen de conciencia-, y
recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta de la Divina
Misericordia.
La Esencia de la Devoción
La esencia de la devoción se sintetiza en cinco puntos
fundamentales:
1. Debemos confiar en la Misericordia del Señor.
Jesús, por medio de Sor Faustina nos dice: "Deseo conceder gracias
inimaginables a las almas que confían en mi misericordia. Que se
acerquen a ese mar de misericordia con gran confianza. Los pecadores
obtendrán la justificación y los justos serán fortalecidos en el
bien. Al que haya depositado su confianza en mi misericordia, en la
hora de la muerte le colmaré el alma con mi paz divina."2. La confianza es la esencia, el alma de esta devoción y a
la vez la condición para recibir gracias.
"Las gracias de mi misericordia se toman con un solo recipiente y
este es la confianza. Cuanto más confíe un alma, tanto más recibirá.
Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo y sobre ellas
derramo todos los tesoros de mis gracias. Me alegro de que pidan
mucho porque mi deseo es dar mucho, muchísimo. El alma que confía en
mi misericordia es la más feliz, porque yo mismo tengo cuidado de
ella. Ningún alma que ha invocado mi misericordia ha quedado
decepcionada ni ha sentido confusión. Me complazco particularmente
en el alma que confía en mi bondad."3. La misericordia define nuestra actitud ante cada persona.
"Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia
mí. Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes. No puedes
dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte. Te doy tres formas de
ejercer misericordia: la primera es la acción; la segunda, la
palabra; y la tercera, la oración. En estas tres formas se encierra
la plenitud de la misericordia y es un testimonio indefectible del
amor hacia mí. De este modo el alma alaba y adora mi misericordia."4. La actitud del amor activo hacia el prójimo es otra condición
para recibir gracias.
"Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no
conseguirá mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas
supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque la
misericordia anticiparía mi juicio."5. El Señor Jesús desea que sus devotos hagan por lo menos
una obra de misericordia al día.
"Debes saber, hija mía que mi Corazón es la misericordia misma. De
este mar de misericordia las gracias se derraman sobre todo el
mundo. Deseo que tu corazón sea la sede de mi misericordia. Deseo
que esta misericordia se derrame sobre todo el mundo a través de tu
corazón. Cualquiera que se acerque a ti, no puede marcharse sin
confiar en esta misericordia mía que tanto deseo para las almas.">subir
"Las almas que confían sin límites son mi gran consuelo."
"Debes mostrar misericordia siempre y en todas partes."
"Deseo que tu corazón sea la sede de Mi misericordia."
"Deseo conceder gracias inimaginables."