
"Hoy se exalta con frecuencia el placer, el egoísmo, o incluso la
inmoralidad, en nombre de falsos ideales de libertad y felicidad. La pureza
de corazón, como toda virtud, exige un entrenamiento diario de la voluntad y
una disciplina constante interior. Exige, ante todo, el asiduo recurso a
Dios en la oración."
(S.S. Juan Pablo II)
Orar en los acontecimientos de cada día y de cada instante es uno de los
secretos del Reino revelados a los “pequeños”, a los servidores de Cristo, a
los pobres de las bienaventuranzas. Es justo y bueno orar para que la venida
del Reino de justicia y de paz influya en la marcha de la historia, pero
también es importante amasar con la oración las humildes situaciones
cotidianas. Todas las formas de oración pueden ser esa levadura con la que
el Señor compara el Reino (cf Lc 13, 20-21).(Catecismo de la Iglesia
Católica)
Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada
lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde
dentro de la prueba como desde dentro de la alegría
(Santa Teresa del Niño Jesús, ms autob. C 25r).
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JESÚS NOS HABLA SOBRE LA ORACIÓN:

"Deseo
instruirte hoy con respecto a la oración. La oración es un
refugio, o un arma, y un medio de unificación de la criatura con el
Creador. Cuanto más rinda el alma su propia voluntad a la Voluntad
de Dios, más profunda será su unión a través de la oración.”
“Rinde, entonces, tus planes, tus decisiones, tus deseos. Todo
bien llega a ti a través de Dios. En esta rendición comprometes
todas las virtudes: la fe, la esperanza, el amor, la humildad, la
sencillez, la mansedumbre, la confianza.”
“La oración es comunicación con Dios, puede ser en el corazón, con los
labios o a través de cualquier acto que sea entregado a la Divina
Voluntad.”
“Mi Madre ora contigo cuando rezas el Rosario. Su Corazón es un
canal a través del cual tus oraciones ascienden al Cielo, y la gracia
pasa de regreso a ti. Es así como Su Corazón es una conexión con
Dios y con la gracia de Dios, justo como si conectaras la luz eléctrica
a la corriente.”
“Dios recibe el sacrificio de la oración y lo usa como una espada contra
el mal. Él transforma la oración en la gracia que vence al mal en
los corazones. Ahora observa, es Satanás quien trata de evitar que
ores. Es Satanás quien ataca tu corazón y trata de evitar que
rindas tu voluntad para que ores.”
“No importa el curso de la acción en cualquier situación, todo depende
de Dios. Confía en esto. El alma que confía sólo en sí misma
está perdida.”
“Piensa en la oración como en un rayo de sol. Su luz desciende del
Cielo. Nutre los lirios y las flores. Su realeza las abriga
en luz. Y adornadas así, florecen, y su belleza da gloria a Dios.
El alma que se rinde para orar mucho, también se hace hermosa a los ojos
de Dios y da gloria a Dios.”
“Te he dicho, Mi confidente, que la oración es una rendición y un
sacrificio. Pero el alma debe aceptar también la manera en que las
oraciones son contestadas. La pequeña flor recibe lo que necesita
para ser nutrida y crecer. El alma, a través de
la oración, recibe lo que necesita para la
salvación. En humildad, ella debe aceptar la Voluntad de Dios.
Si el Padre sabe lo que una florecita necesita, ¿acaso no sabrá también
lo que tú necesitas? Acepta con humildad y agradecimiento lo que
Él te envía, como la pequeña flor danzando bajo la luz del sol.”
“Yo me complazco con cualquier oración. Lo que más me complace de
todo es la oración sincera del corazón. Este tipo de oración
cambia a la gente y los acontecimientos. A Mí, a tu Jesús, lo que
más me encanta es la oración de la Misa. Después, el Rosario.”
“Sígueme en la oración. Yo te guiaré.”
(Jesús, 24 de Abril de
1999)